Jueves, 16 y Viernes, 17 de Agosto

Dos días para volver a Asturias en los que no sabremos muy bien qué día ni qué hora es. Catorce horas de vuelo hasta Abu Dhabi, dos horas de escala, siete horas hasta Madrid, tres horas de escala y otra hora y media para llegar a Asturias.
Esta mañana estuvimos hasta la hora del check-out -las 11:00- en el hotel. Un uber nos llevó en diez minutos al aeropuerto, donde después de facturar y pasar los controles de seguridad estuvimos descansando y aprovechando para comer en un restaurante de comida china a la espera de subir al avión.
Y hasta aquí nuestras aventuras por Australia y Fiji.

Despedida de Sydney

Miercoles, 15 de Agosto

Día de trámite. Cogimos un uber hasta el aeropuerto, pequeño y funcional, nos subimos al avión a la hora prevista y en tres horas nos plantamos en Sydney. Fuimos caminando hasta el hotel del aeropuerto y buscamos un sitio donde comer, que al final fue en el restaurante de otro hotel, donde había una camarera filipina que nos sometió a un tercer grado sobre nuestras vidas y la duración de los viajes en avión. Fuimos caminando hasta Mascot para comprar algo de cenar y regresamos a la habitación a descansar y prepararnos mentalmente para lo que nos queda.
Saliendo de Cairns
Llegando a Sydney
Parking en el aeropuerto de Sydney

Martes, 14 de Agosto

Pasamos el día en Kuranda, un pueblo turístico a media hora de Cairns enclavado en el bosque tropical. Después de carreteras rectas e interminables supuso un agradable cambio el ascender por una carretera llena de curvas. Al llegar nos paseamos por los mercados tradicionales del pueblo, que es uno de sus mayores atractivos, paramos a comer nuestras provisiones y seguimos visitando galerías de arte. Por la tarde nos acercamos a las cataratas del río Barron, que son espectaculares y caudalosas en la época de lluvias pero un hilillo de agua en época seca, aún más con la tremenda sequía que está sufriendo Australia. Cuando estábamos allí apareció el tren turístico y se bajaron cerca de veinte mil chinos, que sacaron la foto y corriendo se volvieron a ir.
Devolvimos el coche a las cuatro de la tarde -hora de cierre- y regresamos caminando a casa atravesando los impersonales barrios residenciales de la zona.
 La casa donde nos alojamos en Cairns, encima de la galería Framing
 Subiendo por la carretera a Kuranda
 Unos sapo-bolsos a la última moda 
 Por las tiendas hippies del mercado tropical
 The Original Markets en Kuranda
 Un avión que se utilizó en alguna peli de Hollywood
 La única araña que vimos en el bosque tropical estaba en una urna
 Las cataratas Barron
 El tren histórico-turístico de Kuranda
 Detalle de las cataratas
 Pasajeros en el andén
De vuelta por el sendero entre las copas de los árboles

Lunes, 13 de Agosto

Hoy visitaremos nuevamente la Gran Barrera de Coral Australiana, pero esta vez los arrecifes exteriores, a los que se accede desde Cairns. Después de esperar una cola llena de chinos para hacer el check-in nos dirigimos al barco, un gran yate cargado con una enorme cantidad de botellas de buceo. En el barco había buceadores y esnorqueleadores, todos mezclados. Coincidimos con una simpática pareja de Burgos, él buceador inexperto y ella que apenas había hecho esnórquel, y pasamos el día con ellos. La primera inmersión fue en Coral Garden. Praderas y praderas de coral, peces loro y los habitantes habituales de la zona. El coral está bastante degradado pero aún así no está mal. La segunda inmersión estaba muy cerca y vimos más de lo mismo, corales y peces sin nada que destacar. No es mejor que en otros sitios en los que hayamos estado, pero impresiona pensar que lo que estamos viendo se extiende a lo largo de 2600 kilómetros. Paramos para comer un buffet frío y enseguida llegamos al tercer punto de inmersión. Aquí estuvimos esnorqueleando los dos y coincidimos en decir que fue el mejor de los tres. Había más cantidad de peces grandes y los pasadizos y corredores de coral, además de algunas paredes, eran más bonitos. De todas formas, al estar todo tan masificado pierde mucho encanto. Y con esto nos despedimos de la Gran Barrera.
Cuando desembarcamos en Cairns nos dimos un paseo por las tiendas para hacer algunas compras y terminamos nuestro día de turistas cenando cocodrilo. Lamentablemente se les habían acabado las costillas -andan un poco escasos de cocodrilos- pero les quedaban unos pinchitos de carne reptiliana. Rematamos la cena con canguro, costillas de cerdo y barramundi.
 Esperando para subir al Silverswift
 Un barco muy cómodo si no hubiera tanta gente
 Cabbage coral o coral repollo
 Un extraterrestre del fondo
 Una almeja gigantesca
 Un pez loro bumphead
 A sumergirse otra vez
 Buceadores bien agarraditos no se vayan a perder
 Pez payaso, una de las atracciones de la inmersión
Peces loro comiendo coral
Perdidos en la Gran Barrera
 Volando por el arrecife
 Hay que verlo desde todas las perspectivas
 Aguas casi transparentes
 No puede faltar una linda tortuga
 Je, je, je
 Llegando al puerto de Cairns
 Por las tiendas de souvenirs
 La Esplanada
¡Por fin! Primero cocodrilo y luego canguro

Domingo, 12 de Agosto

Un nuevo viaje por carretera nos llevará de Townsville a Cairns. La primera parada la hicimos en Big Crystal Creek, donde hay unas pozas muy chulas donde poder bañarse. Era un buen plan para pasar el domingo, pero debíamos continuar nuestro viaje. Cerca de allí vimos una señal que indicaba las cataratas de Jourama y allí nos fuimos. La cuestión es que había que caminar un buen trecho para poder acceder a un mirador a contemplarlas y no teníamos ni ganas ni tiempo. Nos conformamos con ver un par de tortugas nadando en el arroyo cercano.
Tras una parada para comer en un restaurante de comida rápida nos dirigimos a Etty Bay, una playa donde existe la remota posibilidad de ver casuarios paseándose por la arena. Como era de esperar no vimos ninguno, pero la playa estaba muy bien, con el bosque tropical a sus espaldas. Ya de noche -a las seis- llegamos a Cairns, donde nos acercamos a la terminal del ferry para ver de dónde tenemos que salir mañana. Nos dimos una vuelta por el puerto, aprovechamos para comprar algo para la cena y nos dirigimos al apartamento. A punto estuvimos de no poder entrar. Conseguimos las llaves abriendo una caja de seguridad con código, pero no había manera de abrir la puerta eléctrica del garaje. Cuando finalmente lo conseguimos no éramos capaces de abrir la puerta de entrada, pero al final la llave encajó y pudimos entrar. Un apartamento muy grande pero laberíntico y poco funcional.
 Dos pavos del bush paseando por el bush
 Paradise Waterholes
 Pozas en Big Crystal Creek
 Jourama Creek
 Un bushturkey a punto de atacarnos
 Entramos en tierra de casuarios
 Por la playa de Etty Bay
 En busca del casuario escondido
 Etty Bay con el bosque tropical al fondo
 Paseando entre los árboles policromos de Cairns
 Barbacoa al anochecer
Puesta de sol desde The Esplanade

Sabado, 11 de Agosto

Pasamos el día en Magnetic Island. Bien temprano cogimos el ferry que en veinte minutos nos llevó a la isla. Allí nos estaba esperando Tim, que nos entregó el 4x4 de alquiler sin rellenar papeles ni nada. Una foto al carnet y a la tarjeta de crédito es todo lo que necesitó. Así da gusto. La isla es muy pequeña, por lo que en veinte minutos nos plantamos en el comienzo de la ruta a The Forts. El motivo principal de hacer esta ruta es porque se pueden ver koalas en libertad, y allí nos fuimos. Casi nos quedamos bizcos tratando de encontrar algún koala entre las ramas de los eucaliptos, pero no había manera. Preguntamos a gente que volvía si habían visto algún koala y nos dieron indicaciones de dónde encontrar uno. La gente cree que estudiamos en Cambridge o en Oxford, porque habla a una velocidad de vértigo. Finalmente dimos con el koala, que estaba plantado en un árbol justo a la altura de los ojos, con el mar de fondo. Increíble. Después de sacar cuatrocientas fotos, seguimos subiendo hasta The Forts, que son restos de asentamientos militares de la Segunda Guerra Mundial. Vimos tres koalas más y vistas de la costa australiana. Casi dos horas y media de ruta.
Estábamos medio muertos de sueño, así que nos fuimos a Nelly Bay y aprovechamos el bar del albergue juvenil para tomarnos un par de cafés helados. Esta zona está marcada para hacer esnórquel, pero la marea estaba tan baja que podíamos ver las rocas y el coral, que estaba lleno de algas y era muy pobre y feo. Así que nos tumbamos a descansar, a tomar el sol y a zamparnos los bocatas que llevábamos preparados.
Por la tarde aprovechamos el 4x4 para ir por una carretera sin asfaltar hasta West Point, una zona con una playa inmensa donde va la gente a ver la puesta de sol. Unos viejecitos que estaban en el porche de su casa nos dijeron que había un koala en el eucalipto de su jardín, y efectivamente, allí estaba mangado durmiendo la siesta. Por el camino de vuelta vimos una cacatúa blanca. Rematamos la jornada visitando a los ualabís, unos pequeños y simpáticos canguros que viven entre las rocas y a los que la gente les lleva comida. Volvimos al ferry, dejamos el coche con las llaves escondidas encima de la rueda y regresamos a Townsville. Fuimos corriendo a un supermercado antes de que cerrara -cierran a las seis- y compramos salchichas de canguro que comimos con patatas y huevos.
Comienza la ruta a The Forts
El primer koala que vimos, posando como un profesional
Qué mono es el koala
Otro koala durmiendo la siesta
Descansando en el bar del albergue de Nelly Bay
Paseando por la playa de Nelly Bay
Playa de West Point
Nuestro coche de alquiler en West Point
Al encuentro de los ualabís de las rocas
Primer plano de un ualabí
Intentando comunicarnos con la fauna local
Dos pequeños marsupiales en actitud cariñosa
Mamá canguro y su bebé
Alma Bay
Una cucaburra aliazul que vimos en Alma Bay