La primera mañana del mes de agosto se presentó con nubes, ideal para la ruta de senderismo que teníamos planificada para hoy. Un nuevo viaje en todoterreno con el chófer del hotel nos llevó literalmente hasta el final de la carretera, al pueblo de Lavena, donde comienza un bonito sendero costero hasta una increíble cascada. En el hotel nos aconsejaron contratar guía y así lo hicimos. La chica que estaba en el centro de visitantes llamó al primero que pasaba por allí y listo, ya tenemos guía. Debía de tener cosas que hacer, porque nos llevó a paso de legionario por el sendero. A todas estas empezó a llover. Nosotros íbamos a nuestro rollo, parando para sacar fotos, pero el guía seguía a ritmo fuerte y casi con la lengua fuera llegamos al final de la ruta, una doble cascada impresionante. Total, que como era imposible perderse, le dijimos al guía que prescindíamos de sus servicios y que se podía ir a su casa, que ya nos apañábamos nosotros solos. Pareció un poco extrañado, pero se largó con un grupo de turistas que se iba en ese momento de la cascada, lo cual nos permitió bañarnos y disfrutar de ese paraíso con total tranquilidad. Después de un pequeño picnic regresamos por el mismo lugar, solos y a nuestro ritmo, parándonos a cada paso para admirar todos los rincones. Además salió el sol.
En el centro de visitantes nos estaba esperando el chófer que nos llevó de vuelta al hotel, aprovechando para hacer una parada en el cercano meridiano 180 y así poder poner un pie en el día de ayer y otro en el de hoy. O algo así.
Hay que atravesar la aldea de Lavena para acceder al sendero
Comienza la ruta bajo la lluvia con el guía local
Formaciones de roca volcánica por el camino
Parque Jurásico de Lavena Coastal Walk
En la cascada Wainibau. Nadando se ve otra cascada al lado
Perdida en la jungla
Una playa en marea baja
Vadeando el río
La arena de las playas está formada por coral muerto
Playa salvaje de la costa
En el meridiano 180
Puesta de sol desde la habitación
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