Estábamos medio muertos de sueño, así que nos fuimos a Nelly Bay y aprovechamos el bar del albergue juvenil para tomarnos un par de cafés helados. Esta zona está marcada para hacer esnórquel, pero la marea estaba tan baja que podíamos ver las rocas y el coral, que estaba lleno de algas y era muy pobre y feo. Así que nos tumbamos a descansar, a tomar el sol y a zamparnos los bocatas que llevábamos preparados.
Por la tarde aprovechamos el 4x4 para ir por una carretera sin asfaltar hasta West Point, una zona con una playa inmensa donde va la gente a ver la puesta de sol. Unos viejecitos que estaban en el porche de su casa nos dijeron que había un koala en el eucalipto de su jardín, y efectivamente, allí estaba mangado durmiendo la siesta. Por el camino de vuelta vimos una cacatúa blanca. Rematamos la jornada visitando a los ualabís, unos pequeños y simpáticos canguros que viven entre las rocas y a los que la gente les lleva comida. Volvimos al ferry, dejamos el coche con las llaves escondidas encima de la rueda y regresamos a Townsville. Fuimos corriendo a un supermercado antes de que cerrara -cierran a las seis- y compramos salchichas de canguro que comimos con patatas y huevos.
Comienza la ruta a The Forts
El primer koala que vimos, posando como un profesional
Qué mono es el koala
Otro koala durmiendo la siesta
Descansando en el bar del albergue de Nelly Bay
Paseando por la playa de Nelly Bay
Playa de West Point
Nuestro coche de alquiler en West Point
Al encuentro de los ualabís de las rocas
Primer plano de un ualabí
Intentando comunicarnos con la fauna local
Dos pequeños marsupiales en actitud cariñosa
Mamá canguro y su bebé
Alma Bay
Una cucaburra aliazul que vimos en Alma Bay



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