Después de comer en la barbacoa que ofreció la empresa de buceo nos despedimos y nos fuimos a Townsville, a una hora de viaje. Paramos en un santuario de animales -es como llaman ahora a los zoos- a recopilar información sobre la zona y nos fuimos al apartamento de Shary, que es entre genial y estrambótico. Pensábamos salir a cenar por la ciudad, pero estaba la nevera llena y aprovechamos para improvisar una cena tranquilamente.
La primera en prepararse, esperando el briefing
A punto de soltar el barco en el agua
Tripulación y compañeros de buceo
Enorme napoleón
Había un montón de serpientes
Raya intentando camuflarse sin éxito
Había trillones de pececillos que impedían ver a los más grandes
Una tortuga descansando
Con tanta comida alrededor las morenas eran descomunales
Tiburón toro de paseo
Se aprecia la forma del pecio entre tanta vida
Mirando por un agujero para ver lo que hay
Ventanas de la zona de los pasajeros
Bucear aquí es una maravilla
Corales de todo tipo y condición
Los corales colonizaron el pecio por completo
Bancos de peces se turnaban para pasar por delante
Llegada a la playa
Una pequeña pitón durmiendo en la oficina de turismo
Campos y campos de caña de azúcar
Trenes de caña se cruzan por la carretera
Alojamiento en Townsville

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