El final del viaje discurrió entre campos de caña de azúcar y un tramo en el que había un montón de canguros atropellados por los arcenes, de todos los tamaños y en diferentes estados de descomposición. Era bastante dantesco, pero debe ser habitual por aquí. Llegamos al apartamento dos minutos antes de la hora de cierre, a las 5:28, recogimos las llaves, descansamos un poco y bajamos al pueblo a cenar. Después de un pequeño paseo por la calle comercial acabamos en un vietnamita, donde cenamos bastante bien. De vuelta había un poco más de ambiente en algunos pubs, pero está todo un poco a medio gas.
Mamá canguro y cría observando a dos asturianos
Descansando del duro día de trabajo
Los trenes son interminables
Así ocho horas
En la parada para comer los pájaros luchaban por las migajas
El gorrión de por aquí
La única colina en miles de kilómetros a la redonda
Uno de los cientos de creeks que atravesamos
La playa de Airlie Beach a las seis de la tarde
Cena vietnamita para rematar la jornada




No hay comentarios :
Publicar un comentario