Hoy hicimos nuestra primera ruta de senderismo del viaje, y una de las más chulas que hemos hecho nunca. Después de una hora en coche llegamos al parque nacional Bouma, donde se encuentran las cascadas de Tavoro. En apenas diez minutos caminando llegamos a la primera, quizás la más espectacular de las tres. Después tuvimos que superar un desnivel de cien metros para llegar a un mirador con unas vistas increíbles sobre la isla. Por un sendero entre la jungla plagado de arañas, sapos, lagartijas y mariposas llegamos a la segunda cascada. Un poco más adelante, tras superar un tramo bastante embarrado, llegamos finalmente a la tercera, donde aprovechamos para bañarnos y hacer un pequeño picnic. Más frescos y con las pilas cargadas emprendimos el viaje de vuelta, parándonos cada dos por tres a sacar fotos de todo lo que veíamos. Y lo mejor, éramos los únicos haciendo la ruta. De vuelta en la primera cascada nos despedimos con un último baño y regresamos al coche donde estaba nuestro conductor esperando, que nos llevó de vuelta al resort. Una jornada inolvidable.

Camino al Parque Nacional atravesamos varias aldeas
Comienza la ruta en el jardín del Edén
Primera cascada, rápido que no venga gente. Luego resultó que no había nadie
Una de las cien millones de arañas que vimos
Desde el mirador. Las fotos no hacen justicia
Una lagartija embarazada
Al pie de la segunda cascada
Sendero hacia el final de la ruta
Un baño en la tercera cascada para refrescar
Camino de vuelta
Mariposas gigantes volaban a nuestro alrededor
Una última mirada desde la cima
Es un hábitat ideal para los sapos
Fin de un día memorable