Martes, 31 de Julio

Primer día de buceo y snorkel en Taveuni. A las siete y media ya estaba Carl, el gerente de la empresa de buceo, esperándonos en la puerta para llevarnos al puerto. En media hora ya estábamos preparados en el barco para salir a bucear. Fuimos con un californiano y una neoyorquina muy simpáticos: Edmond y Chiara. El primer punto de buceo/snorkel no fue muy espectacular, nos esperábamos algo más. Entre buceo y buceo nos llevaron a tomar un pequeño refrigerio a una cala de película. Ya la segunda inmersión nos gustó más, el coral era más bonito y vimos un gran napoleón, tiburones, peces escorpión y mucha vida marina. Está todo muy cerca, así que llegamos al resort para la hora de comer, devoramos un par de hamburguesas caseras y pasamos la tarde relajándonos en el jardín.
 Todo listo para la primera inmersión
Corales en Fish Factory
 Fondo de corales y pequeños pececillos
 Aguas turquesas en los arrecifes
 Parada en una pequeña cala para descansar
 Esta isla es impresionante
 Segunda inmersión en Jerry's Jelly
 Ánemonas espectaculares
 Pez escorpión supervenenoso
 Gorgonias con estrellas de mar
 Fondos increíbles
 La cara de felicidad lo dice todo
De vuelta al resort con Carl y su perro

Lunes, 30 de Julio

Hoy hicimos nuestra primera ruta de senderismo del viaje, y una de las más chulas que hemos hecho nunca. Después de una hora en coche llegamos al parque nacional Bouma, donde se encuentran las cascadas de Tavoro. En apenas diez minutos caminando llegamos a la primera, quizás la más espectacular de las tres. Después tuvimos que superar un desnivel de cien metros para llegar a un mirador con unas vistas increíbles sobre la isla. Por un sendero entre la jungla plagado de arañas, sapos, lagartijas y mariposas llegamos a la segunda cascada. Un poco más adelante, tras superar un tramo bastante embarrado, llegamos finalmente a la tercera, donde aprovechamos para bañarnos y hacer un pequeño picnic. Más frescos y con las pilas cargadas emprendimos el viaje de vuelta, parándonos cada dos por tres a sacar fotos de todo lo que veíamos. Y lo mejor, éramos los únicos haciendo la ruta. De vuelta en la primera cascada nos despedimos con un último baño y regresamos al coche donde estaba nuestro conductor esperando, que nos llevó de vuelta al resort. Una jornada inolvidable.
 Camino al Parque Nacional atravesamos varias aldeas
 Comienza la ruta en el jardín del Edén
 Primera cascada, rápido que no venga gente. Luego resultó que no había nadie
 Una de las cien millones de arañas que vimos
 Desde el mirador. Las fotos no hacen justicia
 Una lagartija embarazada
 Al pie de la segunda cascada
 Sendero hacia el final de la ruta
 Un baño en la tercera cascada para refrescar
 Camino de vuelta
 Mariposas gigantes volaban a nuestro alrededor
 Una última mirada desde la cima
 Es un hábitat ideal para los sapos
Fin de un día memorable

Domingo, 29 de Julio

Nuevo madrugón. A las 5 de la mañana salimos del hotel y fuimos caminando hasta el aeropuerto. Nos costó un poco encontrar la terminal de vuelos domésticos, pero al final la encontramos y facturamos sin problemas. Después de desayunar unas magdalenas gigantes nos subieron al pequeño avión que disponía sólo de 19 plazas y al que había que entrar agachado. El vuelo en sí ya fue toda una aventura, pudiendo contemplar desde el aire toda la isla. Llegamos a Taveuni a las 8:15 de la mañana y ya nos estaba esperando un amable operario del hotel. La terminal del aeropuerto no es más grande que una parada de autobús y ni siquiera hay cinta para el equipaje, te lo entregan en mano. En veinte minutos llegamos al hotel y quedamos alucinados porque es un auténtico paraíso. El bungalow está a escasos diez metros de la playa, con vistas al estrecho de Somosomo por delante y a la jungla impenetrable por detrás. A cinco minutos andando hay un par de supermercados, que aunque es domingo abren unas horas por la mañana y allá nos fuimos a hacer algunas compras. Después de estudiar concienzudamente toda la oferta de actividades elaboramos un plan para la semana combinando buceo y senderismo. Buscamos al encargado para reservar las actividades pero no había nadie. De hecho tampoco hay más huéspedes en el resort. Estamos literalmente solos en el paraíso.
Después de comer una buena pizza de marisco que nos llenó para todo el día, aprovechamos para darnos un baño en la piscina y hacer un poco de snorkel por el arrecife.
 A punto de subir al avión de juguete
 Esto es una lata de sardinas
 Vistas de Viti Levu
 La terminal del aeropuerto de Matei
 En un supermercdo local

Nuestro alojamiento en el paraíso
 Vistas desde el porche
 Nuestra cabaña en Aroha Taveuni Resort
 Al atardecer frente al estrecho de Somosomo
 Jugando a rugby en la playa
Fin de la jornada bajo el agua

Sabado, 28 de Julio

Último día en Viti Levu, la isla grande de Fiji. Nos tomamos el día con mucho relax, primero nos acercamos a unas piscinas termales cercanas que están en Sabeto, donde te untas barro supuestamente terapeútico, lo dejas secar y luego te vas enjuagando de piscina en piscina hasta un total de cuatro, cada vez más calientes. Como llegamos bastante temprano, estuvimos solos la mayor parte del tiempo y nos gustó un montón. Quedamos suaves y relajados para todo el día. Como al salir de allí ya era la hora de comer nos fuimos a la zona de la marina de Denarau, donde hay un pequeño centro comercial para turistas. Aquí vimos la mayor concentración de guiris por metro cuadrado de toda la isla. Comimos en un restaurante de comida fijiana y la verdad es que nos encantó, especialmente el kuita vakalolo, que es pulpo cocido en leche de coco. Riquísimo.
A las cuatro teníamos que devolver el coche, así que lo devolvimos y nos fuimos caminando al hotel que está al lado, donde pasamos la tarde en la piscina. Hoy tenemos que ir pronto para la cama, mañana el vuelo sale a las siete y toca madrugar, otra vez.
 Primer paso: untarte todo el cuerpo de barro fresquito
 Segundo paso: dejar secar bien al sol
 Tercer paso: enjuagarte en las cuatro piscinas termales
 Salimos absolutamente relajados
 Volviendo de las aguas termales 
 En la marina de Denarau

El wok fijiano estaba para tomar
Nada mejor que un coco para acompañar la comida

Bajando por el tobogán de la piscina

Viernes, 27 de Julio

Después de desayunar nos despedimos de la familia de Joiji y Alisi y pusimos rumbo a Nadi. Teníamos pensado aprovechar la mañana para subir hasta las montañas con nuestro 4x4, y allá nos fuimos. Nos metimos por un camino de grava subiendo y bajando colinas, atravesando ríos y cruzándonos con los lugareños, que estaban en plena cosecha de la caña de azúcar. Debimos de recorrer apenas 20 km. por una carretera infernal y ya estábamos destrozados. Al llegar a Navala, una aldea muy turística con las casas tradicionales con tejado de paja, nos encontramos con un enorme cartel en el que indicaba que los turistas debían pagar una entrada, la mujer vestirse con el pareo tradicional y ofrecerle kava al jefe. Como eso ya lo habíamos hecho y quedamos bastante satisfechos con nuestra inmersión cultural, nos dimos media vuelta y volvimos a la civilización. Menuda paliza ir con el 4x4 por esas carreteras. Recuperar el asfalto fue un alivio, y no lo abandonamos hasta llegar a nuestro hotel cerca del aeropuerto de Nadi. A la llegada aprovechamos para comer y pasamos la tarde descansando en la habitación hasta la hora de la cena.
 Vistas del mar desde la carretera
 Transporte de trabajadores del campo
 Camiones cargados de caña que pierden media carga por el camino
 Jóvenes alegres paseando con sus machetes
 En zona de montaña
 Navala, aldea tradicional fijiana
 Parada para soltar las piernas
 El puente sobre el río
 Llegada al hotel en Nadi
Puesta de sol desde la ventana de la habitación. Más cerca del aeropuerto imposible