Las dos primeras inmersiones las hicimos en el mismo lugar, una zona de corales blandos alucinantes, parecía un jardín multicolor bajo el mar. El grumete aprovechó para hacer pesca submarina con un rudimentario hierro afilado y unas gomas, y pescó al menos ocho peces. La verdad es que aquí los peces están un poco atontados, pero tiene su mérito pescarlos con eso. Vimos tiburones de arrecife, morenas y muchos peces multicolores, pero lo más impresionante es el coral. Después hicimos un pequeño descanso para comer. La comida consistía en bocadillos cada cual más pintoresco. A nosotros nos tocó uno de arroz con carne picada y otro de huevo cocido salteado. Estaban muy buenos.
La última inmersión la hicimos por una zona de túneles, cuevas y pasadizos, de nuevo entre un coral increíble. A la vuelta nos ofrecimos a llevar todo el material y a la familia en la pick-up, y aceptaron encantados. Menos mal que está vez no nos paró la policía. Llegamos a la casa y nos duchamos en agua fría. No hay agua caliente, por supuesto.
El resto de la tarde lo pasamos en el porche con algunos niños de la familia. Ellos se fueron a las siete a rezar con el resto de la tribu a casa del jefe mientras nosotros nos quedamos cenando, carne en salsa con tapioca y verduras.
Preparada para el primer buceo en Fiji
Corales espectaculares
Cuevas y recovecos por doquier
El pequeño Seppo mostrando sus habilidades pescando
Esperando con toda la familia
Un pez leopardo en su cueva
Morena a la vista
Tiburón de arrecife por las aguas de Rakiraki
Jioji e Isabel por el pasadizo submarino
Pasando la tarde en familia
Cae la noche en la aldea
La cena de hoy. Exquisita



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