Después de desayunar nos despedimos de la familia de Joiji y Alisi y pusimos rumbo a Nadi. Teníamos pensado aprovechar la mañana para subir hasta las montañas con nuestro 4x4, y allá nos fuimos. Nos metimos por un camino de grava subiendo y bajando colinas, atravesando ríos y cruzándonos con los lugareños, que estaban en plena cosecha de la caña de azúcar. Debimos de recorrer apenas 20 km. por una carretera infernal y ya estábamos destrozados. Al llegar a Navala, una aldea muy turística con las casas tradicionales con tejado de paja, nos encontramos con un enorme cartel en el que indicaba que los turistas debían pagar una entrada, la mujer vestirse con el pareo tradicional y ofrecerle kava al jefe. Como eso ya lo habíamos hecho y quedamos bastante satisfechos con nuestra inmersión cultural, nos dimos media vuelta y volvimos a la civilización. Menuda paliza ir con el 4x4 por esas carreteras. Recuperar el asfalto fue un alivio, y no lo abandonamos hasta llegar a nuestro hotel cerca del aeropuerto de Nadi. A la llegada aprovechamos para comer y pasamos la tarde descansando en la habitación hasta la hora de la cena.

Vistas del mar desde la carretera
Transporte de trabajadores del campo
Camiones cargados de caña que pierden media carga por el camino
Jóvenes alegres paseando con sus machetes
En zona de montaña
Navala, aldea tradicional fijiana
Parada para soltar las piernas
El puente sobre el río
Llegada al hotel en Nadi
Puesta de sol desde la ventana de la habitación. Más cerca del aeropuerto imposible
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