Por el camino nos cruzamos con alguna fauna autóctona. Vimos los primeros canguros y un gran felino no identificado al que casi atropellamos. La carretera no es muy buena, una nacional con límite de cien que atraviesa pueblos y con tramos en obras. Como se hace de noche tan pronto, las dos últimas horas las tuvimos que hacer sin luz, menos mal que todas las carreteras están muy bien señalizadas con reflectantes. El GPS nos llevó por sitios desolados con jirones de niebla donde temíamos ver aparecer al asesino de Wolf Creek, pero finalmente alcanzamos nuestro destino en Agnes Water. Todavía nos quedaba descifrar las instrucciones para entrar en el apartamento - a las siete cerraba la recepción -, pero ya somos expertos y pudimos conseguir la llave sin problemas.
Desde la ventana del hotel se ve la torre de control del aeropuerto
Cinco horas de carretera nos esperan
Camino de acceso a una playa de Sunshine Coast
Peregian Beach
16 kilómetros de playa dan para un largo paseo
En toda la playa sólo está permitido el baño entre las dos banderitas
Vistas de Noosa desde el mirador de Laguna
Lo más parecido a un koala que vimos hasta el momento
Atardecer por la carretera
En medio de la nada
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