Cuando salí a correr por la mañana el termómetro marcaba 5 grados, 0 grados de sensación térmica. Hacía mucho frío. Un día ideal para ir a la playa, y allí nos fuimos. Cogimos el autobús y en cuarenta minutos ya estábamos en la playa de Bondi, la más famosa de Sydney por el surf y los tiburones comedores de surferos. Domingo día de mercado en las instalaciones del colegio público. Tras algunas compras aprovechamos para comer en un puesto. Algo así como gofres con bacon y huevo. En principio no parecía muy buena combinación y efectivamente, no lo era. Muy buen ambiente, eso sí. Luego nos dimos una vuelta por la playa, aprovechando para sacar miles de fotos y tocar el mar. Nos dimos un paseo por el sendero costero que lleva hasta la playa de Bronte, que estaba muy concurrido, y descansamos tumbados en el parque de Mackenzies Point. Por primera vez nos pudimos poner en manga corta. Desde aquí había unas bonitas vistas de las playas de Bronte y Tamarama. Regresamos al pueblo para coger el autobús que nos llevaría hasta la estación de Bondi Junction, donde hay un gran centro comercial. Después de visitar algunas tiendas, aprovechamos para comprar algo para la cena y regresamos en tren a la ciudad.

Mercado de domingo en Bondi
Puestos de comida en el patio del colegio
Olas y surferos
El mar estaba muy furioso
Mejor me baño otro día
Olas en Bondi
Piscina olímpica para gente poco friolera
La playa de Bondi
Bonitas vistas
Todavía bajo los efectos del jet lag
Desde Mackenzies Point
Clases de cocina en el supermercado
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