Después bajamos de nuevo al pueblo y buscamos la tumba de Udre Udre, el último gran caníbal fijiano que en el siglo XIX se comió cerca de mil personas. Estaba al lado de la carretera y no tenía apenas ningún interés. Nos acercamos a la península de Volivoli, tratando de buscar alguna playa donde bañarnos, pero era imposible, todo estaba lleno de fango y manglares, así que nos metimos en el resort Volivoli Beach, donde aprovechamos para comer y pasar la tarde en la pequeña playita que se habían construido. De vuelta a casa pasamos por el supermercado y al llegar a casa ya teníamos preparada la cena, un enorme plato de pescado relleno acompañado de verduras y puré de patatas que nos gustó mucho.
Dos pequeños cerditos paseando por la aldea
La casa de Joiji y Alisi donde nos alojamos
Campos secos bajo la cordillera
El colegio de Vatukacevaceva al pie de las montañas
Camiones transportando caña
En la tumba del famoso caníbal Udre Udre
Cangrejo de las marismas en pleno ritual de apareamiento
En las marismas de Volivoli
Playa de fango inaccesible
Vistas hacia el este
Vistas hacia el oeste
En una hamaca de la pequeña playa del resort
Playa de Volivoli Beach Resort. No hay más, es todo lo que se ve en la foto
Arena, canoas, mar y montañas
A ver si ya se pone el sol que empieza a hacer frío
En la cola del súper en Rakiraki

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