Cuando llegamos a tierra nos dimos cuenta que Isabel se había dejado el tubo de snorkel en el barco, así que se lo dijimos a la chica de la piscina, que a su vez contactó con la responsable de la empresa de la actividad que contactó con los del barco que ya se habían ido para casa. Total, que revolucionamos a medio hotel por el dichoso tubo, y luego, revisando las fotos, nos dimos cuenta que lo había perdido en el agua antes de subir al barco. Ups.
La tarde la pasamos otra vez entre la piscina y la playa, porque aquí no hay otra cosa que hacer. Cuando empezó a refrescar subimos a la habitación para preparar las jornadas venideras.
Entrada del río en el mar
El resort desde el barco
Familias de australianos y neozelandeses
Rumbo al arrecife
Corales y peces azules
Investigando entre las cuevas
Una formación muy extraña
Snorkel en Pacific Harbour. Darle al play
El pez payaso en su anémona
La mortal culebra venenosa
La playa sólo para nosotros
Hoy sí me baño
Y ahora a la piscina
Fin del día



La culebra lo mas según Aitor, el resort lo más según sus padres de vuestra día de hoy jejeje
ResponderEliminarMadre mía que acojone de bichos. No se os ocurra tocar ni un perro
ResponderEliminarNunca pensamos que fuera tan venenosa la culebrilla enana esa, aunque sospechamos de ella.
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