Después de dormir lo que pudimos, que no fue mucho, desayunamos y nos fuimos a recorrer Sydney caminando. Como nuestro apartamento está muy bien situado, podemos ir a los principales lugares a pie. Hace bastante frío, así que tenemos que ir algo abrigados. Empezamos por el parque de Barangaroo, al lado del mar, seguimos por los muelles de Walsh Bay, desde donde había unas bonitas vistas al Harbour Bridge y llegamos a The Rocks para la hora de comer. Aquí se celebra un mercado los fines de semana, así que aprovechamos para reponer fuerzas en un par de puestos callejeros. Había un ambiente genial, con un montón de gente, mezclados turistas con lugareños. Seguimos paseando por la zona de los ferris, contemplando el edificio de la ópera desde todos los rincones. Este fin de semana se celebra el Bastille Festival, coincidiendo con el día nacional francés, y estaba lleno de puestos de comida y bebida de inspiración francesa, además de otras actividades. Conforme nos íbamos acercando a la ópera la cantidad de turistas iba en aumento. Es un edificio muy bonito, y con la luz del atardecer aún más. Nos dimos una vuelta por los alrededores y regresamos al apartamento por el Jardín Botánico, parando en un supermercado cercano a comprar provisiones. Un día muy completo.

Gente sobre el Harbour Bridge. 300 $ cuesta pasear por ahí
Banquete de boda en los muelles de Walsh Bay
Dos turistas posando frente al Harbour Bridge
Grupo de bailarinas asiáticas de mediana edad frente a la ópera
Gaviota australiana
Dos turistas con jet lag frente al edificio de la ópera
Puesto navideño en The Rocks Market. Junto con el frío y el olor de las castañas asadas parecía Navidad
Por la zona de los ferris
La ópera de Sydney al atardecer
Restaurante de la ópera
Entre la ópera y el puente
Fin de la jornada en el Jardín Botánico
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