Domingo, 22 de Julio

Los domingos aquí se lo toman todo con mucha calma. De hecho, no tienen ninguna actividad programada para hoy. Son bastante religiosos, así que en el Día del Señor se descansa sí o sí. Como el día estaba bastante gris cogimos la pick-up y nos fuimos de aventura por nuestra cuenta a ver si conseguíamos acceder al río Navua. La carretera no estaba mal, pista de grava con socavones..., nada complicado para nuestro vehículo 4x4. Llegamos al río sin problema, atravesando granjas y pequeñas aldeas donde todo el mundo nos miraba con curiosidad. Después de acercarnos al río nos perdimos un par de veces entre las aldeas, hasta llegar a una carretera cortada donde tuvimos que dar la vuelta.
Luego decidimos acercarnos al pueblo del mismo nombre que el río, pero no había nada interesante que ver, por lo que después de dar una vuelta con el coche regresamos al hotel.
Pasamos el resto de la tarde en la piscina, aprovechando que había salido el sol, y ya al atardecer nos acercamos a la playa, donde empezaba a refrescar y soplaba bastante el viento.
La playa por la mañana estaba un poco desapacible
Un arroyo desbordado
De camino al río Navua
 El río Navua
En el cauce pedregoso del río
Primera vez que tuvimos que usar la tracción 4x4
Una granja por el camino
Familia de pescadores en el muelle
Vistas de la montaña desde el río
Navua, el pueblo de la desembocadura del río
Vistas desde nuestra habitación
Atardecer en la piscina
 Decidiendo entre bañarse o no bañarse
 Mejor no

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