Miercoles, 18 de Julio

Nuevo madrugón para coger el avión. Sólo teníamos que cruzar una calle al salir del apartamento para llegar a la estación donde coger el tren al aeropuerto, así que era difícil perderse. En media hora ya estábamos en la cola de facturación. Tras pasar por un control aleatorio de explosivos aprovechamos para desayunar y finalmente embarcamos con media hora de retraso. Cuatro horas de vuelo nos llevaron a Nadi, capital de Fiji. En el aeropuerto aprovechamos para sacar dinero, comprar una tarjeta para el móvil y recoger el coche de alquiler. Lamentablemente, no tenían disponible el coche que habíamos reservado, y como teníamos claro que queríamos un 4x4, nos acabaron dando, tras muchas negociaciones, una pick up Mazda BT-50 del año la pera. Pedazo trasto, que al final nos vino muy bien para lidiar con las tortuosas carreteras fijianas.
Tras una pequeña parada en un supermercado local, llegamos al hotel de noche cerrada, a las 7 de la tarde, justo la hora de cenar. La cena consistía en comida típica de las islas: sopa de espinacas, pez gato estilo tailandés y gambas al ajo. La sopa estaba muy buena, lo demás regular. Después de un pequeño paseo por la zona donde no vimos nada debido a la escasa iluminación, nos retiramos a dormir escuchando el eco lejano de la música que amenizaba un salón de baile en franca decadencia.
 Esperando el tren al aeropuerto
 Por la carretera
 Hay que tener cuidado con la gente por los arcenes
 Paisaje fijiano
 Parada técnica
 Cansados y con ganas de cenar
Vistas nocturnas de la playa

1 comentario :

  1. Está claro que estáis inmunizados, agua del grifo, picaduras de......a saber que clase de mosquitos....me faltan los moticonos jajajajaja

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